Hay anuncios que son muy creativos. Otros son realmente desopilantes y nos hacen reir incluso cuando los recordamos. Pero hay otros… Que de solo verlos uno ríe, pero nunca jamás podrá comprender por qué y de qué se estaba riendo. Por ejemplo, el perro misterioso que verán aquí a continuación.
Todo padre, de vez en cuando, le juega una bromita a su hijo o hija. Tal vez, en este caso, se le ha ido un poco la mano. Eso lo decidirán ustedes. Observen la reacción del pobre niño y me dirán. Sólo falta esa legendaria tonada de la película Tiburón y está completo.
No es necesario decir que muchas de las bromas japonesas son realmente delirantes y muy originales. Sino, vean este pequeño video. Ambientado en un hospital, con nuestras protagonistas fingiendo ser enfermeras, vean que sucede cuando necesitan ayuda para revisar por mal funcionamiento el escanner magnético.